Últimamente he tenido muchas series de harén en la cola de “shows para ver”. Y hablando de colas, el último anime que vi tiene como chica principal a una zorrita con cola. No sólo zorrita por ser promiscua, sino una kitsune en forma humana, enamorada de un chico.
Creo que para comenzar me tengo que disculpar por hablar de esta serie sin haber visto todos los episodios. Por suerte estos posts se llaman “Anime Impresiones”, y no “Reseña completa de todos los episodios”, ya que sería imposible ver toda esta serie y sobrevivir. Sólo vi los primeros cuatro episodios antes de dejarla, y por ver esos episodios estoy esperando mi medalla.
Sí, me temo que Kanokon es realmente mala, al menos para mis gustos. Trata de ser ser picante pero termina siendo grotesca, trata de ser humorística pero fracasó en sacarme risas, y lo poco que es interesante lo entierran en clichés.
La historia sigue el checklist clásico del anime de harén: Chica mágica, situaciones raras, triángulos amorosos, todo está ahí. Ah, y el chico loser. No nos olvidemos del chico loser.
Por Dios, qué tipo más loser.

Esto les quedó perfecto, ya que Kouta (el protagonista) es el mayor loser que jamás he visto plasmado en un anime. Es tan pusilánime y amanerado que su relación con Chizuru (la zorrita) borda en el lesbianismo. Cuando comienza la serie vemos que Chizuru ya estaba enamorada de Kouta, y el primer episodio trata realmente de cómo se entera que ella es una kitsune. Creo saber qué pensaban los creadores: “La protagonista es un espíritu de 400 años de edad y poderes mágicos? Ah, eso es fácil. Lo que no podemos hacer es mostrar cómo se enamoró de este remedo de personaje y que la gente lo crea.”
Su papel se limita a correr asustado cada vez que Chizuru se le acerca. Entiendo que puede haber personajes tímidos, y que hay quienes no quieran realizar actos sexuales en lugares públicos. También entiendo que luego de algún tiempo las ofertas promiscuas de Chizuru le pueden cansar, pero Kouta se resiste con tal vehemencia que empiezo a sospechar de él.


Y de eso se trata la serie… bueno, al menos los episodios que ví. Parece que en la ciudad donde viven hay gran concentración de espíritus y monstruos, y éstos se han organizado de tal forma que conviven con los humanos. Chizuru se mete en leves problemas por revelar su naturaleza a Kouta, pero no le importa y se dedica a ofrecérsele sexualmente una y otra (y otra, y otra) vez, mientras él se rehusa (ah, el romance).

Ni modo, esta serie resultó ser un fiasco para mí. Puede que cambie o le den algún giro interesante en los últimos episodios, no sé, pero no pienso verlos para averiguar.

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